martes, 18 de marzo de 2014

AUTOSIMILITUD Fotografías de Carlos Martínez


Reflejo, duplicación, repetición,  son reafirmaciones de la forma casi siempre ligadas a la geometría así como a un mundo mágico-religioso  que se presenta  en todas las culturas. Desde el mandala como perfeccionamiento de la repetición en el círculo de la vida; hasta la de esos fantasmas que habitan en cada ser ante la fascinación de encontrar en el espejo la otra imagen, esa que vive en el mundo paralelo de lo virtual. La duplicación es, casi siempre,  una confrontación entre original y copia, entre ficción y  realidad. La búsqueda de  esa copia perfecta  que pone en duda al original que inmediatamente se diluye en la similitud y pierde su estatus confundiendo al espectador.
Carlos Martínez toma el fractal sólo como una referencia  y a partir de esa construcción   secciona, duplica, construye luego se aleja de esa referencia   problematizando sutilmente   la simetría  que es el fundamento del reflejo. En otros casos, el autor busca la tridimensionalidad que unida  al uso de determinados colores, le da a su trabajo un carácter cercano a lo cinético. Ciertamente Carlos Martínez es un fotógrafo que se cuestiona permanentemente lo que  hace de su creación una de las pocas islas de singularidad en el mar de fractales que baña la pintura, la fotografía y el digital art de  esta contemporaneidad.
En esta oportunidad Martínez cierra un ciclo de trabajo que se extiende por un poco más de una década,  por lo que “Autosimilutud” ya no es una búsqueda en si misma es, más bien, un desprendimiento en la temática de un autor que llega a su madurez fotográfica y, en este cierre de ciclo, muestra el fruto de ser consecuente y coherente con sus conceptos  desde la idea hasta la ejecución.
@Wilson Prada

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